9 de julio de 2009

Cincuenta y Dos -Pávido Návido-

Nada mejor que escuchar el pávido návido a las tres de la tarde y levantarte a bailar.
Siempre crecí con esa música. Cadetes de Linares, Invasores de Nuevo León, cosas de esas.
Mi abuelito nos enseñó a bailar, todos los días me amanecía como a eso de las cinco de la mañana con la estación de "La ranchera de Monterrey" y me acababa el día igual, con esa misma estación.

Adoro bailar un huapango. Y bueno... Lo hago bien.

¡¡Quiero bailar!!


Una Palabra Al Aire. Son Como Las Hojas Que Van Cayendo.

1 comentario:

Any dijo...

XET La Ranchera de Monterreeeeyyy...tum.

Jejeje.

Yo quiero bailar, pero nomas bailo los ojos wey, ¿como quiera me llevas?

Rancherita y Regionallll...

Saludos y abrazos Inanna, te quiero chingos wey.