23 de julio de 2009

Cincuenta Y Cinco: Whishes.

Hace tiempo tuve un sueño que difícilmente olvidaré. He tendido días raros, como un letargo muuuuy aletargado, donde vienen imágenes de todos, incluso de personas que no conozco ¿han tenido deja-vus? Yo sí, y muchos, lo cual no se que tan bueno y obvio que tan malos sean. Dicen que son cosas que ya hemos hecho en algún momento de nuestra vida, y que después vienen a nuestra vida actual o una madre así. Lo cual me hace pensar que todo, todo; está fríamente calculado por algún ser superior a nosotros.

Creo que también Dios es feliz. A pesar de que nosotros somos bien cabrones con él. Y hablo por mi, que tantas veces he blasfemado y dicho mil cosas en contra de él y todo lo que él representa. Aún así, él es feliz. Diario, nos da un nuevo día, diario nos da un minuto más, diario, nos enseña y nos da de patadas en el culo, para que nosotros, nos demos cuenta de que siempre se puede empezar de nuevo.

Han sido días difíciles, no he escrito mucho, no he hablado mucho, no he dormido mucho, y sobre todo, no he pensado mucho. Hoy, creo que es un buen día. Más bien estoy segura de eso... A veces pienso cosas, y luego las tiro a la basura como hojas arrugadas, bocetos incorregibles. Basura al fin. ¿Qué pasaría si hiciéramos cápsulas de burbujas climatizadas y anduviésemos en ellas todo el tiempo? Mmm... No se, creo que no es buena idea.

Y él dice: No, Mandarina, hay cosas que no pueden ser ciertas, y tú, no puedes besar, no con una imagen merodeando en tu cabeza, se acerca, me abraza, me mira fijamente a los ojos y se acomoda el cigarro, voltea la cara para no regalarme el suspiro de nicotina, yo alzo la mirada, pues mi estatura no me permite verlo a los ojos sin levantar la cara. Me toca el cabello, me peina las cejas con sus dedos pulgares, y me besa.
Y al final, cuando hemos dejado de ser uno solo, y cuando ha terminado el hecho de ser quienes somos cuando estamos juntos me dice: Mandarina, ahora tu boca de cielo, está entre mis dientes de lobo hambriento. Y yo... Soy feliz.


Hay cosas,que simplemente no pueden ser ciertas.



Una Palabra Al Aire. Son Como Las Hojas Que Van Cayendo.

1 comentario:

Any dijo...

¿Que imagen merodea tu cabeza?
¿Por que merodea tu cabeza?
Y tiene razón, hay cosas que realmente no pueden ser.