14 de septiembre de 2007

Temporal.


Y ahí estaba yo, con los pies mojados por la lluvia, con la espalda fría por el aire, con el sol asomándose por el Sur.

Tenía días lloviendo y parecía que no tenía ánimos de parar… Cuando se está acostumbrado a ir por debajo del agua no importa tanto seguir mojado.

Recuerdo que en las mañanas el sol salía contigo… Ya es de noche y sigo esperándolos, hay veces en que no es necesario que vengas por que sigo con tu imagen dibujada en mi pecho.Y entre más rápido pasaba el día, más fuerte las gotas caían, y, es que tampoco se puede exigir que se detenga, el cielo también tiene derecho a llorar, como tú y como yo, como el señor del caballo, o el niño que se ha caído, como todos los que a veces sentimos cierto tipo de dolor.

El hecho es que hoy llovía más que nunca, justo hoy en que ya no te sentía.




Inanna*

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