8 de octubre de 2009

Parte Sesenta y Siete - De Vacaciones.

Me pasa que no quiero saber de nada más que de mi y los míos, acá, desde donde estoy, no es necesario tener pasaporte ni caminar un paso más de los que estoy acostumbrada. En este viaje se han presentado tantas cosas de las que estoy segura servirán de algo. La cabeza me sigue doliendo a veces, pero por lo menos puedo dormir un poco más.

Vacaciones era lo que necesitaba, salir de donde estaba y viajar tan lejos como pudiera. Y así fue, exactamente me fui tan lejos como pude, he descubierto que hay más de un lugar donde poder perderme sin que nadie sepa de mi, no es que juegue a escondidas, o que esté huyendo de alguna cosa, un acontecimiento que me haga tomar la decisión de largarme. Es sólo que hay veces en que no necesitas de nadie más que de ti, a veces pienso que estoy en esta depresión pre cumpleaños y me escondo en mi burbuja mágica donde no entra el llanto ni el dolor, ni las noticias que no quiero saber. Puede ser que sea cierto, o puede ser que no, para estos momentos ni siquiera me importa saberlo.

Desde donde estoy, las lunas se ven más grandes y brillosas, el sol o quema ni calienta el suelo, está justo como los soles de Enero, en los que puedes salir a la calle sin temor de regresar casi asesinado por él. El agua es maravillosa, tan azul que hasta parece turquesa, y que decir de los atardeceres con esos tonos rojizos naranjas, casi dorados. Me gusta mucho salir como a eso de las siete de la tarde, sentarme sobre la arena con las puntas de los dedos de mis pies tocando el agua y ver hacia el punto donde se junta el cielo con el mar, es cuando me pongo a pensar en todas las veces que he pensado en desaparecer. Ahora estoy segura que no me gustaría perderme de nada de esto. Incluso de las cosas que no me gustan.
Todavía no puedo encontrar mi momento favorito, entre esas tardes y esas mañanas de frío rico, cuando salgo de mi cabaña y me voy a caminar sobre la nieve, y jugamos mi hijo y yo a hacer snowmans y después nos lanzamos al piso y damos vueltas como pequeñas piezas de lluvia que se congelan al tocar la tierra. Es todo tan perfecto. No se si quiero regresar.

Preparan para mi una fiesta de cumpleaños, dicen que irán las personas que más amo en este mundo, con las que más de mil lágrimas he compartido y muchas más carcajadas. Parece que todo está listo, todos esperan el momento en que llegue el día, y yo también. Muero por ver las caras de todos ellos, reunidos ahí, en un mismo lugar, sabiendo muy bien que están sólo por una razón. Sienten lo mismo que yo.

Mientras eso sucede. Seguiré disfrutando de este delicioso café mientras escucho tocar a un violinista que está en las afueras de una estación del metro, hace frío, no llueve, el clima es perfecto y la ciudad es exacta.











Una Palabra Al Aire. Son Como Las Hojas Que Van Cayendo.

1 comentario:

Any dijo...

Inanna, logra hacer una prefecta incrustación de imagenes en mi mente. Imagenes hermosas de los inviernos que seguramente vendrán, y que estoy segura disfrutaré enormemente.

Usted sabe que este blog es parte de mi colección de favoritos.

Saludos y que un ejercito de luciernagas la acompañen en sus noches en la cabaña. Iluminan mucho mas que la habitación.