20 de agosto de 2008

Pesadilla

Era de noche, nada fuera de lo normal para ser un viernes frío casi sábado, iba caminado por las calles, ya era tarde y no había conseguido un taxi que me llevara hasta mi casa… No tenía miedo, había gente por las calles, vigilantes, policías… De todo un poco, sin faltar la gente que duerme ahí; De alguna u otra forma tenía que apresurar el paso, no era nada seguro pasear por las calles tan tarde, como pude y aunque los tacones del 8 no me dejaban avanzar mucho, seguí mi camino, por las calles paseaban personas de todo tipo… Aunque jamás las vi tan cerca, cierto temor me abordaba, no me dejaba avanzar y al mismo tiempo me empujaba a seguir caminando.
Entre más calles recorría, más extraños eran los paisajes, no conocía nada a mi alrededor… ¿Me perdí? Sí, me perdí… Seguro fue cuando trataba de huir de los hombres que extraños me miraban y me daban miedo, ahora las calles son laberintos no se que hacer, estoy desesperada, no hay nadie…

Tengo miedo... Las sombras no son buena compañía ¿y ahora? Sólo caminaba sin rumbo, no sabía para donde ir… DE noche y oscuras… Tengo miedo, mucho miedo… Una sombra detrás de mí, me está haciendo erizar mi piel, así como cuando se sientes lo que no se ve… Era un frío impresionante, rodeaba todo mi cuerpo el cuello, era un cubo de hielo, mi cuerpo se paralizaba, mis ojos volteando a todos lados y no veía nada, yo sólo quería cubrir mi espalda para no sentir más esa presencia de no se que. De mis ojos brotaban las lágrimas, de mis labios ni una palabra sólo temblaban al tiempo que mis manos buscaban la pared, para amarrarme a ella como deteniéndola para no dejar pasar eso otra vez… El viento canta horrible cuando no hay luz, cuando las paredes me dicen cosas que no quiero escuchar, -que ya se vaya de aquí, que ya se vaya- repetía mil veces en mi cabeza, en mi mente imaginándose mil tragedias, y yo seguía escuchando esos pasos que cada vez estaban más cerca, mi corazón acelerado a punto del infarto contaba los minutos antes de estallar, quiero gritar, pero mi vos no quiere salir… Y ahora… Nada, hay silencio, ese silencio que no te deja mover, que no te deja respirar que te mata de a poco…

Dos pasos hacia adelante… Parece que la calma ha regresado, seguí mi camino intentando no seguir perdida, o por lo menos encontrar alguien conocido que me ayude a regresar a mi casa, una persona a lo lejos parecía que estaba ahí, me apresuré para llegar a preguntarle, dónde diablos me encontraba, contarle lo que había pasado, necesitaba desahogarme… -Buenas noches, sabe como puedo llegar a… - No terminé la frase cuando desapareció de mi vista… Sí, se fue, se esfumó como un acto de mágico, como no se que, y cuando voltee la vista atrás, me seguía sin ningún rostro… y no tuve más que empezar a correr, como loca apresurada, con un miedo agonizante que me llenaba de fuerzas para llegar a algún lugar, mis ojos empapados de lágrimas no dejaban ver lo que estaba delante me limpiaba los ojos cada dos segundos y aún así, seguían inundados de miedo, de incertidumbre, de una sensación que jamás había sentido, no con tanta intensidad, y entre más pasos daba, más cerca sentía ese frío tan horrible que me quería matar…

Hasta que caí al suelo, me abrasé y me dejé caer, grité, lloré, supliqué que me dejaran en paz, que no tenía nada que dar, que yo no era quien buscaba, que ya no me molestaran… Mis ojos cerrados ante el temor mis piernas cansadas atemorizadas mis manos sujetando mis brazos yo ya no era nada…

Y fue ahí cuando desperté envuelta en sudor… Miré el reloj, las 5 am. Todo silencio… Hasta que de nuevo un frío intenso en el cuello me sorprendió.

Una Palabra Al Aire... Son como las Hojas que Van Cayendo... Inanna...*

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